Tolkien aclara que las cirth fueron inventadas para la historia y no descienden de las runas germánicas. La semejanza de trazos nace de una misma exigencia material: tallar signos mediante líneas rectas y diagonales sobre madera.
Los elfos parecen inmortales a los hombres por su duración, pero conocen cansancio, muerte corporal y una vinculación al mundo que se prolonga hasta su final. Ellos pueden envidiar la liberación concedida a los mortales, mientras los hombres envidian su longevidad. Una pérdida inevitable no se vuelve más ligera por encontrarse muy lejos.
Tolkien escribe a lápiz porque ha perdido temporalmente el uso del brazo derecho y empieza a enseñar a la izquierda. La dificultad física acompaña una explicación sobre criaturas obligadas también a soportar el peso del tiempo.
