Eileen Elgar pregunta por el fracaso de Frodo en las Grietas del Destino. Tolkien distingue el ideal moral absoluto, que cada persona debe exigirse a sí misma, del juicio sobre otros, necesariamente limitado y por ello moderado por la misericordia.
Frodo no abandona por una elección ordinaria. Después de heridas, agotamiento y meses bajo la presión del Anillo, llega a una situación que ninguna voluntad podría resistir intacta. Ha cumplido su tarea hasta el límite de sus capacidades y la Providencia utiliza todo lo que sí pudo ofrecer.
La piedad hacia Gollum subsana el fracaso. No fue una estrategia para conseguir ayuda futura, sino una decisión misericordiosa cuyos efectos superan la intención de Frodo.
Tolkien reconoce que Sam puede resultar engreído y estrecho de miras, rasgos que lo vuelven a la vez representativo y difícil. Su peor momento llega cuando no percibe el cambio de Gollum en las escaleras de Cirith Ungol. Una respuesta compasiva quizá habría permitido el arrepentimiento; la desconfianza de Sam vuelve inevitable el camino hacia Ella-Laraña.
La tragedia no convierte a Sam en culpable único. Muestra cómo una persona buena puede convertirse sin saberlo en obstáculo para el bien de otra, precisamente porque el juicio humano nunca conoce por completo el momento interior del prójimo.
Artículos en Arcastar sobre esta carta
El Ojo de Sauron: qué era realmente según Tolkien (y por qué las películas lo cambiaron)
¿Por qué Saruman quería el Anillo Único? La verdadera razón de su traición
Cronología de «El Señor de los Anillos»: análisis y explicación
Origen, historia y legado de las razas élficas en la Tierra Media
Gollum: ¿víctima o villano?
Por qué Frodo tuvo que partir de la Tierra Media