El reverendo Denis Tyndall, antiguo alumno de King Edward’s School, despierta recuerdos escolares muy precisos. Tolkien evoca a un profesor apodado Dickie, una lectura griega preparada para estudiantes que le aburría y las travesuras compartidas con Christopher Wiseman, quien con los años se convertiría en una figura de gran seriedad.
También recuerda su llegada a Oxford en automóvil durante el extraordinariamente cálido octubre de 1911. Encontró a los estudiantes vestidos de franela y entregados al río; las barcas de pértiga le resultaban entonces tan extrañas como los camellos, aunque pronto aprendió a manejarlas. A los setenta y dos años contempla con humor aquella distancia mientras su nieto mayor está a punto de alcanzar la mayoría de edad.
