Un hidroala realiza la travesía Calais-Dover con el nombre Shadowfax, tomado del caballo de Gandalf. Tolkien se irrita porque nadie le ha pedido permiso y lamenta que los derechos de autor protejan fragmentos del texto, pero no los nombres.
Para él, nombrar exige tanto trabajo e invención como escribir un verso. Ya se ha resignado a encontrar casas llamadas Rivendell, Lórien o Imladris, aunque pocas personas consultan al autor. El caso del hidroala le parece especialmente desafortunado porque asocia la velocidad y nobleza de Shadowfax con una máquina que considera monstruosa.

