Tolkien explica a Anne Barrett su relación con Charles Williams. Disfrutó de su compañía y participó en las lecturas de All Hallows’ Eve mientras la novela se componía, pero nunca sintió verdadera afinidad con su imaginación. Sus gustos, su teología narrativa y su tratamiento artúrico-bizantino permanecieron muy alejados de los de Tolkien.
También cree que la influencia de Williams perjudicó la última parte de la trilogía cósmica de C. S. Lewis, a quien consideraba demasiado permeable a las ideas de sus amigos. La franqueza no borra el afecto, pero sí desmiente la imagen de los Inklings como una escuela de pensamiento uniforme. Tolkien termina proponiendo reunir tres ensayos propios sobre cuento de hadas, tradición heroica y caballería, porque juntos iluminan un mismo problema desde ángulos distintos.
