El compositor Carey Blyton, sobrino de Enid Blyton, solicita permiso para escribir una Hobbit Overture. Tolkien se lo concede con entusiasmo: le halaga que su obra pueda despertar una respuesta musical, algo que llevaba tiempo esperando.
Su esperanza no consiste en controlar la composición, sino en reconocer en ella una afinidad con la inspiración del libro. Como ejemplo menciona las mejores ilustraciones de Pauline Baynes, interpretaciones personales que conservan el tono del mundo imaginado. La carta abre la puerta a una adaptación basada en correspondencia artística, no en imitación literal.
