Tolkien defiende con vigor Out of the Silent Planet de C. S. Lewis frente al informe negativo de un lector de Allen & Unwin que había considerado la obra «bunk» — bobadas. Tolkien la leyó en manuscrito, la escuchó leída en voz alta en el club (los Inklings), y considera que el libro es sólido: bien construido, con verosimilitud lingüística superior a la habitual en el género, con implicaciones filosóficas y míticas que enriquecen la superficie. Sospecha que las invenciones lingüísticas de Lewis — Malacandra, Maleldil, eldila — deben algo a los Eldar del Silmarillion.
Lo esencial de la carta es su lectura del mito subyacente: la caída de los ángeles y la caída del hombre en «este nuestro planeta silencioso», simbolizada en la escultura de los planetas con el signo del Ángel de la Tierra borrado. Tolkien no entiende cómo alguien puede rechazar ese mito, salvo que lo considere una tontería o esté disgustado por su uso cristiano. La carta es también una victoria interna de los Inklings: unos amigos que se leen, se critican y se defienden mutuamente ante los editores.
Esta defensa fue decisiva: Allen & Unwin acabaría rechazandoOut of the Silent Planet, que se publicó en septiembre de 1938 por The Bodley Head. Diana Pavlac Glyer en The Company They Keep (2007) y Colin Duriez en Tolkien and C. S. Lewis: The Gift of Friendship han estudiado en detalle cómo los Inklings funcionaron como red de lectura mutua entre 1930 y 1949. La comparación implícita entre Eldar y eldila abriría décadas de comentario crítico.
