Ace Books propone destinar derechos a un premio anual con el nombre de Tolkien si el autor no puede aceptar el dinero directamente. Él rechaza cualquier interés en el proyecto.
Interpreta la oferta como intento de superar escrúpulos, compromisos editoriales y pérdida de reputación sin afrontar del todo la edición no autorizada. Compara la situación con un pirata que promete dedicar el botín a un refugio de marineros y pide después estrechar la mano del capitán robado.
La objeción no se dirige contra los premios literarios en abstracto. Exige reparar primero la relación entre obra, consentimiento y remuneración del autor vivo.
