Tolkien corrige una bendición en quenya que desea la luz permanente de los Silmarils. La frase es gramaticalmente interpretable, pero no sería apropiada dentro de la historia.
Solo uno de los tres Silmarils permanece visible: el que Eärendil lleva por el cielo como estrella de la mañana. Los otros se perdieron, uno en el mar y otro bajo la tierra, hasta el final del mundo. Una fórmula auténtica debe respetar la situación histórica de las joyas, no limitarse a combinar palabras correctas.
