Tolkien desconfía de que se empuje demasiado pronto a los estudiantes hacia una «investigación» modelada según el prestigio de las ciencias. Antes necesitan aprender y leer con amplitud; muchos estudiosos de las artes desean precisamente tiempo para esa lectura, no una producción apresurada de resultados.
Cuenta después una experiencia muy distinta del trabajo académico. En Blackfriars leyó un cuento reciente todavía inédito, Smith de Wootton Mayor, en una velada organizada por responsables de instituciones católicas de Oxford.
La lluvia no impidió que acudiera una multitud. Hubo que vaciar el gran refectorio, transmitir la lectura a espacios exteriores y acomodar a más de ochocientas personas. La carta registra el contraste entre el anciano autor receloso de la maquinaria académica y un público extraordinariamente amplio reunido para escuchar una historia nueva.
