Gene Wolfe pregunta por dos nombres. Tolkien tomó orc del inglés antiguo, donde designaba una criatura demoníaca; duda de la explicación habitual que lo deriva directamente del latín Orcus.
Warg era una palabra antigua para lobo y también para proscrito o criminal perseguido. Tolkien la adopta porque su sonido y asociaciones encajan con una especie concreta de lobo demoníaco.
En ambos casos no presenta la etimología como origen completo de la criatura. Una palabra heredada proporciona tono e historia verbal, mientras la narración le asigna una función nueva.
