Tolkien agradece a William Foster su solicitud de entrevista para The Scotsman y reconoce la seriedad del periódico. Sin embargo, el año lo ha saturado de visitas y conversaciones periodísticas que encontró desagradables y, en su mayoría, inútiles.
Necesita tiempo para trabajar y ha decidido con sus editores no conceder nuevas entrevistas hasta publicar otro libro. La respuesta no es un rechazo personal, sino una medida de protección: la fama de El Señor de los Anillos estaba consumiendo precisamente las horas necesarias para completar la siguiente obra.
