Después de una entrevista para el Daily Telegraph Magazine, Tolkien agradece el trato recibido y explica algunas dificultades. Habla con rapidez, camina mientras conversa y fuma en pipa; el movimiento no pretendía ser descortés, sino aliviar el dolor de rodillas causado por la artritis.
Se define como pedante de la exactitud incluso en detalles que otros consideran menores. Por ello corrige expresiones del borrador que crean una impresión falsa, como llamar estrecho al antiguo garaje convertido en estudio.
Rechaza además nuevas fotografías de trabajo y vida doméstica. La intrusión consume más que el tiempo de la sesión: la irritación posterior le impide concentrarse. La carta muestra el choque entre un periodismo que busca una escena pintoresca y un autor preocupado por la precisión y la privacidad.


