Tolkien escribe a Rayner Unwin desde un hospital de Oxford. El 17 de junio cayó por las escaleras mientras preparaba la mudanza y se lesionó gravemente una pierna.
Empieza a recuperarse y espera poder usar muletas a comienzos de julio, pero el accidente ha desbaratado tanto el trabajo como los preparativos domésticos. Incluso con una evolución favorable, calcula que no saldrá del caos hasta finales de agosto. La brevedad de la carta transmite el coste práctico de una caída ocurrida en el peor momento posible.
