Philip Neal, de siete años, gana un concurso del Sunday Times con una carta sobre su libro favorito, El Hobbit. Tolkien le agradece el texto, celebra que haya disfrutado la historia y que quiera conservar el ejemplar.
Después le pregunta si le gusta escribir, tanto formar las letras a mano como reunir palabras para decir algo propio. Cree reconocer ese placer en su carta y lo anima a continuar. La respuesta evita hablar al niño desde arriba: trata su lectura y su escritura como el comienzo serio de una relación con los libros.
