Camilla Unwin pregunta a Tolkien por el propósito de la vida para un trabajo escolar. Él se niega a responder con una opinión aislada y empieza por distinguir los términos: «vida» puede referirse a la existencia humana o al universo entero, y «propósito» presupone una mente capaz de proponerse fines.
Sin un Dios personal, la pregunta por el propósito total carecería de destinatario. Desde su fe, Tolkien entiende que la finalidad humana consiste en aumentar el conocimiento de Dios según las propias capacidades y responder con alabanza y gratitud.
El Gloria, los salmos y el cántico de Daniel ofrecen el lenguaje de esa respuesta: la persona puede prestar voz a montañas, árboles, animales y aves para incorporar toda la creación a la alabanza. Tolkien concluye que su respuesta es a la vez demasiado larga y demasiado corta para una pregunta tan grande.
