Tolkien confiesa a Furth que la secuela de El Hobbit está detenida y ha «perdido su favor». Enumera cuatro razones: la sentencia final de El Hobbit — Bilbo «permaneció muy feliz hasta el fin de sus días y aquellos fueron extraordinariamente largos» — es un obstáculo casi insuperable para un enlace; casi todos los motivos utilizables están ya en el libro original; a él le divierten los hobbits pero a sus lectores no tanto; y su mente sigue atrapada por los cuentos «puros» del Silmarillion, del que ni siquiera Bilbo pudo escapar. Ofrece como alternativa [Farmer Giles of Ham](https://arcastar.com/tolkien-obra/farmer-giles-of-ham/), que ha ampliado y leído en la Lovelace Society con éxito inesperado.
La carta es una radiografía del bloqueo creativo de Tolkien en el verano de 1938. Se percibe cansancio, dispersión y una intuición: mientras el Silmarillion no encuentre salida — «terminado y quizá publicado, lo que tiene efecto liberador» — él no podrá escribir con libertad otra cosa. La metáfora final es hermosa y triste: «Las Musas no gustan de tanta media entrega». Sabe que las corteja mal.
Farmer Giles of Ham — un cuento cómico y satírico ambientado en una versión medievalizada del valle del Támesis — se publicaría finalmente en 1949 con ilustraciones de Pauline Baynes. Douglas Anderson y Christina Scull han estudiado su composición en la introducción a la edición del cincuentenario (1999). El desbloqueo de El Señor de los Anillos llegaría poco después: solo cinco semanas más tarde de esta carta, Tolkien anuncia haber retomado el trabajo.
