Tolkien cuenta a Michael que avanza muy despacio con El Silmarillion. El dolor y las limitaciones de Edith, su propio envejecimiento y las interrupciones comerciales reducen las horas disponibles.
Trabaja sobre todo en coordinar la nomenclatura de las partes antiguas con la situación publicada en El Señor de los Anillos. Los nombres todavía generan historias nuevas, pero cada crecimiento complica la tarea de cerrar el conjunto.
Pide a su hijo que rece por «tiempo». Desea dejar una parte en forma legible y otra al menos esbozada para que pueda utilizarse después. También querría registrar recuerdos de infancia y familia. La carta muestra que ya piensa tanto en completar como en transmitir un archivo que quizá otro deba terminar.
