Tolkien cuenta a Michael que apenas encuentra tiempo para sus escritos mitológicos. Le frustra abandonar material que todavía considera bueno, aunque médicos y asesores le recomiendan no convertirlo en una fuente constante de ansiedad. Incluso teme que el sistema fiscal vuelva ruinosa una nueva publicación.
United Artists continúa pagando los plazos por los derechos cinematográficos, pero carece de dinero para producir una película con la duración y complejidad necesarias. Tolkien recibe con alivio la ausencia de un proyecto inmediato. La compañía aún dispone de años para ejercer los derechos, pero por el momento la Tierra Media queda a salvo de una adaptación que él no podría controlar.
