Tolkien teme que varias generaciones de académicos se dediquen a buscar las fuentes de El Señor de los Anillos. No niega la existencia de préstamos, recuerdos o motivos tradicionales, pero considera más interesante estudiar su función dentro de una situación concreta.
Un elemento inventado, tomado conscientemente o recordado sin saberlo adquiere valor por la forma en que se transforma y se relaciona con el resto. Tom Shippey adopta una cautela semejante: identificar un antecedente puede abrir la lectura, siempre que no se confunda el origen de una pieza con el sentido de la obra terminada.
