La muerte de Edith y el traslado de Tolkien a Oxford han dejado libros y archivos desordenados. Solo ahora empieza a recuperar condiciones para trabajar de manera efectiva y preparar al menos una parte de El Silmarillion.
Reconoce una dificultad literaria señalada por su corresponsal: las leyendas son en gran medida mitológicas, sombrías y casi carecen de comedia. El contraste con los hobbits ayuda a explicar por qué convertir aquel conjunto en un libro accesible resultaba más difícil que ordenar sus hechos.
