Tolkien rechaza relacionar su apellido con tolk, palabra de origen eslavo que significa intérprete o portavoz. Sigue su difusión por el lituano, el finés, las lenguas escandinavas, el bajo alemán y el neerlandés.
El término nunca fue adoptado por el inglés y, a juicio de Tolkien, no aporta una explicación pertinente para su nombre familiar. La respuesta refleja su exigencia etimológica: una semejanza sonora no basta sin una cadena histórica y fonética demostrable.
