Tolkien agradece a Clyde Kilby una invitación para visitar Estados Unidos, pero no puede aceptarla. La edad bastaría como motivo y sus médicos le han impuesto límites más estrictos.
Un vuelo largo seguido de compromisos en distintas ciudades ya no resulta compatible con su salud. La respuesta es cordial y definitiva: protege las fuerzas restantes en vez de emprender una gira pública.
