Christopher está en Francia y Tolkien comprende sus dificultades con un alojamiento desagradable. Recuerda los años entre el nacimiento de John y 1925 como una sucesión de mudanzas, casas decepcionantes y ocasiones en las que la familia apenas encontraba dónde instalarse. La memoria corrige la imagen de una vida académica siempre estable.
Él mismo ha escapado unos días del trimestre de Oxford para descansar en Bournemouth con los Tolhurst, donde la comida sencilla y una habitación con balcón le han sentado bien. Después enumera varias muertes recientes: Warnie Lewis, Tom Dunning, R. B. McCallum y Rosfrith Murray. La carta reúne alivio físico y pérdida; a medida que envejece, Tolkien ve desaparecer a compañeros de distintas etapas de su vida.
