Tolkien celebra que se prepare una traducción islandesa de El Hobbit. Llevaba tiempo esperando que alguna de sus obras llegara a esa lengua.
Entre los idiomas que conoce suficientemente, considera que el islandés es el que mejor se ajusta al carácter del relato. La afinidad procede de su vocabulario, sus tradiciones narrativas y su cercanía a la literatura nórdica que alimentó parte de la imaginación del libro.
