Pocas semanas antes de morir, Tolkien agradece a Lord Halsbury sus regalos y, sobre todo, la energía que aporta durante las visitas. Compara su presencia con un fuego encendido en la habitación fría de un anciano que desea viajar pero no encuentra fuerzas para levantarse.
Después de las dificultades acumuladas desde la publicación de El Señor de los Anillos, ha perdido confianza en poder terminar parte de El Silmarillion. Espera que Halsbury vuelva y lo ayude a recuperar el trabajo, además de leerle poesía en voz alta.
La carta incluye una precisión sobre Galadriel: no había cometido actos malvados y se oponía a Fëanor, aunque quedó implicada en la prohibición general tras la rebelión noldorin. La corrección muestra que incluso al final Tolkien seguía revisando la responsabilidad moral de sus personajes.

