Cuatro días antes de morir, Tolkien cuenta a Priscilla un viaje a Bournemouth. Tras almorzar con amigos y hacer compras, descubre que ha perdido una tarjeta bancaria y dinero; el personal del Miramar lo recibe con té mientras intenta resolverlo.
En casa del médico Denis Tolhurst encuentra una reunión animada. Martin Tolhurst localiza por teléfono la tarjeta en el Red Lion de Salisbury, aliviando una tarde de taxis perdidos y esperas.
Tolkien acepta alojarse de nuevo en el Miramar hasta el 11 de septiembre. Desea dar tiempo para limpiar sus habitaciones de Oxford, visitar amigos de la costa y recuperar el ambiente familiar del hotel.
La carta no presiente una despedida. Termina con observaciones sobre el tiempo húmedo, planes concretos y cariño hacia su hija. Tolkien murió el 2 de septiembre de 1973, antes de realizar el regreso previsto.
