Carta larga, honesta y profundamente afectiva. Michael está destinado con su regimiento cerca de Thame y ha escrito disculpándose por haber sido su padre y madre los últimos en saber su paradero. Tolkien responde: «Nunca he considerado ridículo tu amor por A.» — probablemente Ann, una novia temprana. Le pide que no haga promesas permanentes por ahora. Confiesa: «no fue la primera vez que me sentí “enamorado”». Añade una sabiduría intergeneracional: las madres son con frecuencia menos introspectivas que los hombres; los hijos son especialmente queridos por ellas, aunque a menudo eso adopta la forma de crítica.
Explica el estado de Edith: la irritación viene del abandono progresivo de la práctica religiosa que en el fondo la hace infeliz, de la menopausia difícil que estaba superando, y ahora de una neuritis que le tiene los nervios a flor de piel. Le pide a Michael que rece por ella y que le muestre afecto real. La carta se cierra con una teología del padre-soldado: «Puedes recompensarme adhiriéndote a tu fe, manteniéndote puro y sobrio, y dándome tu confianza».
Esta carta es una de las incorporadas en la edición ampliada de 2023. Como muestran Scull y Hammond, la crisis emocional de Edith en los años cuarenta era conocida por Carpenter pero atenuada en la biografía. La franqueza con la que Tolkien explica a Michael la situación materna es excepcional en el volumen. Michael terminaría casándose no con A. sino con Joan Griffiths, enfermera del hospital de Worcester.
