Fragmento breve. Dos mujeres evacuadas — probablemente por los bombardeos alemanes — han estado alojadas brevemente en casa de los Tolkien y se han vuelto esa mañana a Ashford. Tolkien describe «escenas de comedia y pathos»: no ha encontrado nunca almas más simples, indefensas, tiernas e infelices. Madre y nuera. Estaban lejos de sus maridos por primera vez en sus vidas de casadas y preferían ser voladas en pedazos.
El fragmento captura en veinte líneas la guerra vivida como paisaje humano. Detrás de la broma tolkieniana hay una compasión aguda: dos mujeres humildes prefieren morir en casa junto a los suyos antes que sobrevivir aparte. Es el mismo instinto — la lealtad al hogar y a los suyos por encima de la salvación individual — que atraviesa el retrato de la Comarca y de sus hobbits en El Señor de los Anillos.
El programa de evacuación británico (Operation Pied Piper) evacuó a 3,5 millones de civiles, sobre todo mujeres y niños de zonas urbanas amenazadas. Como analiza Janet Brennan Croft en War and the Works of J.R.R. Tolkien, la experiencia doméstica de la guerra — no solo la del frente — atraviesa la sensibilidad tolkieniana.
