Tolkien había sido nombrado director de un curso de inglés para cadetes de Armada y Fuerza Aérea. El primero está a punto de terminar y el segundo grupo llega a fin de mes. A Christopher le ha ido mal la semana; su padre lo intuye. Le pide que no gaste su ocio precioso escribiendo cartas largas: una tarjeta rápida diciendo «O.K. pero perseguido» le habría bastado. El clima es dorado y precioso. Está organizando el próximo curso naval. «Posibilidades de escribir El Hobbit — cero». Hay manzanas en abundancia y peras pronto.
El detalle es doblemente elocuente: Tolkien sigue llamando informalmente a la secuela «Hobbit», no «Lord of the Rings». Y el diagnóstico «posibilidades cero» captura la doble carga que aplastaba al escritor durante la guerra: la enseñanza de emergencia a cadetes + los deberes académicos ordinarios, sin margen para la ficción.
El programa de cursos cortos para cadetes militares en universidades británicas es descrito por Alister McGrath y por John Garth. Rayner Unwin ha señalado que el retraso de El Señor de los Anillos — no publicado hasta 1954-1955 — se explica en parte por los años bélicos de docencia militar.
