Han vivido «un rato en un flujo real» de las cartas más bienvenidas de Christopher. La última, un airgraph, ha llegado el 24 de marzo, enviada por él el 8. Ronald ha tenido un día agotador el jueves: en pie a las 6:30, misa a las 7:30, exámenes de sección terminados, reunión de examinadores de las 5 a casi las 11, y a casa cuando sonaron las sirenas. Se metió en la cama pasadas las 2 de la mañana.
La carta incluye una imagen: «Una luna nueva como un pedazo de naranja amarilla cortada para mermelada». La comparación se le ocurre porque han tenido bastantes naranjas últimamente y han hecho muchos kilos de mermelada — y se la han comido. Confiesa que le parece «más allá de la esperanza» que pueda hacer algo de El Hobbit. «No parece que tenga ninguna energía mental ni invención». Menciona que le han invitado a un almuerzo del nuevo director de King Edward's School, y compra un sombrero nuevo.
Retrato de un padre agotado. Detrás de la mermelada de naranja se esconde un instante de belleza doméstica en un mundo agotado por la guerra.
