Ronald vio a los dos hermanos Lewis el día anterior y almorzó con C.S.L. — «toda una salida para mí». El «hombre infatigable» le ha leído parte de una nueva historia. Pero está poniéndole el tornillo a Ronald para que termine la suya. «Necesitaba algo de presión, y probablemente responderé».
Confesión brevísima pero enorme: fue Lewis quien empujó a Tolkien a terminar El Señor de los Anillos. La escena — dos amigos en Magdalen, uno leyendo su nueva historia, el otro presionando amablemente al otro para que continúe la suya — es documento de la producción colectiva Inkling. Sin la presión de Lewis, es posible que el libro se hubiera quedado detenido más años.
