Tolkien pregunta a Christopher si Shelob funciona como nombre para la araña monstruosa. La formación es sencilla —she más una antigua palabra para araña—, pero unida produce el sonido repulsivo que buscaba. El nombre nace aquí, dentro de la conversación entre padre e hijo.
La escritura avanza con dificultad. Los esquemas anteriores ya no sirven porque han cambiado tiempos y motivos, y Tolkien reescribe repetidamente para mantener el tono mientras Frodo se acerca a la captura en el paso de Mordor. C. S. Lewis y Charles Williams consideran estos capítulos los mejores hasta entonces, y Gollum continúa creciendo más allá de su función inicial.
La carta permite observar el legendarium en pleno proceso: un hallazgo verbal, una estructura que se transforma y un personaje que adquiere voluntad narrativa aparecen antes de quedar fijados en el libro.
