Carta reflexiva sobre el estado del trabajo en El Señor de los Anillos. Ronald analiza cómo el libro se ha hecho más largo y elevado que sus esbozos iniciales. Los primeros capítulos escritos, imaginados como continuación juvenil de El Hobbit, no encajan ya en tono con las secciones últimas. Habrá que reescribir mucho.
El diagnóstico ha sido constante desde 1938: el libro creció más allá de la intención. La confesión aquí es más clara: no solo es más largo, es de otra elevación. La transformación del libro-secuela en obra mayor era ya irreversible en octubre de 1944.
