Tolkien jamás escribió en sus obras publicadas que los Elfos de la Tierra Media tuvieran orejas puntiagudas. Esta afirmación puede sorprender a cualquiera familiarizado con las películas de Peter Jackson, los juegos de rol o prácticamente cualquier representación visual del género fantástico posterior a 1954. Sin embargo, es un hecho textual verificable: ni en El Hobbit, ni en El Señor de los Anillos, ni en El Silmarillion aparece una sola descripción de las orejas de un Elfo.
¿De dónde proviene entonces la idea universalizada de los Elfos con orejas puntiagudas? La respuesta es más compleja y matizada de lo que podría suponerse, e involucra notas lingüísticas no publicadas en vida del autor, una carta a sus editores estadounidenses, la tradición artística victoriana y un debate académico que lleva décadas sin resolverse.
Este artículo analiza todas las fuentes primarias disponibles, evalúa los argumentos de ambas posturas y sitúa el debate en el contexto más amplio de la tradición folclórica europea.
La evidencia a favor: las fuentes primarias
La entrada LAS en The Etymologies (c. 1937–1938)
La evidencia más directa sobre la forma de las orejas élficas proviene de The Etymologies, un glosario de raíces élficas que Tolkien compuso durante la redacción de El Señor de los Anillos. Este texto fue publicado póstumamente por Christopher Tolkien en The Lost Road and Other Writings (1987), el quinto volumen de The History of Middle-earth.
Bajo la entrada LAS, Tolkien registró dos raíces relacionadas:
Las (1) *lassē ‘hoja’: Q lasse, N lhass […] (Algunos piensan que esto está relacionado con lo siguiente y *lassē ‘oreja’. Las orejas Quendianas eran más puntiagudas y con forma de hoja que las [¿humanas?].)1
Las (2) ‘escuchar’. N lhaw ‘orejas’ (de una persona) […]
Esta nota es crucial por varias razones. En primer lugar, establece una conexión etimológica dentro de las lenguas élficas entre las palabras para «hoja» y «oreja», basada en la semejanza de forma entre ambas. En segundo lugar, contiene la afirmación más explícita que Tolkien jamás escribió sobre la forma de las orejas de los Quendi (Elfos): «más puntiagudas y con forma de hoja».1
Sin embargo, esta nota presenta complicaciones significativas que los investigadores han señalado:
- La palabra final es ilegible. Christopher Tolkien transcribió el final como «[?human]», indicando que su lectura era «mejor que una conjetura» pero incierta.2
- La nota es una adición posterior. La frase está escrita en un estilo diferente al de las definiciones circundantes, lo que sugiere que fue añadida en un momento distinto.
- El texto está enmarcado como especulación interna. La construcción «Algunos piensan que…» introduce la idea como una posibilidad dentro de la tradición filológica élfica, no como una declaración autorial directa.
Douglas A. Anderson, en The Annotated Hobbit (1988), resumió esta evidencia de forma más categórica: «En sus notas sobre la raíz LAS[1] de *lassē = ‘hoja’ y LAS[2] ‘escuchar’ (*lassē = ‘oreja’), Tolkien señaló la posible relación entre ambas en que las orejas élficas eran ‘más puntiagudas y con forma de hoja’ que las humanas.»3
La Carta #27 a Houghton Mifflin (c. 1938)
La segunda fuente primaria es una carta que Tolkien escribió a sus editores estadounidenses, Houghton Mifflin, cuando estos le solicitaron ilustraciones de hobbits. Tolkien describió a Bilbo del siguiente modo:
«Imagino una figura bastante humana […] Cara redonda y jovial; orejas solo ligeramente puntiagudas y «élficas»; cabello corto y rizado (castaño).»4
La interpretación más directa es que si las orejas de los hobbits eran «solo ligeramente puntiagudas y «élficas»», esto implica que las orejas élficas eran notablemente puntiagudas, y que las de Bilbo eran una versión atenuada de esa característica.
No obstante, los escépticos han señalado varios matices:
- El uso de comillas en «elvish». Las comillas simples podrían indicar que Tolkien se refería a los elfos del folclore popular, no a los Elfos de su propia mitología.5
- Contexto temporal. En 1938, los Elfos de Tolkien —salvo los Silvanos de El Hobbit— eran conocidos por muy pocas personas. Al escribir a un ilustrador comercial, es razonable que usara referencias culturales familiares.
- Lectura alternativa. Algunos han propuesto que «puntiagudas» y «élficas» podrían ser dos cualidades independientes de las orejas hobbit, no una relación de causa y efecto.
La conexión lingüística: lassē, hlas y Legolas
La relación etimológica entre «hoja» y «oreja» en las lenguas élficas no se limita a The Etymologies. Esta conexión se extiende a textos publicados en vida de Tolkien.
El nombre Legolas significa ‘Hojaverde’ (Greenleaf), derivado de la raíz LAS.6 En El Señor de los Anillos, el topónimo Amon Lhaw (‘Colina de la Escucha’) proviene de la raíz LAS(2) ‘escuchar’.7 Esta doble significación de LAS como ‘hoja’ y ‘oreja/escuchar’ se mantiene coherente en los textos publicados.
En Parma Eldalamberon 17 (2007), revista especializada en lingüística tolkieniana editada por Christopher Gilson, aparece una entrada posterior a la publicación de El Señor de los Anillos que aborda la misma raíz:
«Q lasse ‘hoja’ (S las); pl. lassi (S lais). Solo se aplica a ciertos tipos de hojas, especialmente las de los árboles […] Así pues, está posiblemente relacionada con LAS ‘escuchar’, y S-LAS raíz de palabras élficas para ‘oreja’.»8
Lo significativo de esta entrada tardía es lo que no dice. Mientras que la versión de The Etymologies (años 30) incluye la nota sobre las orejas Quendianas «más puntiagudas y con forma de hoja», esta versión posterior mantiene la conexión lingüística entre ‘hoja’ y ‘oreja’ pero omite la referencia a las orejas puntiagudas. Esto ha llevado a algunos investigadores a sugerir que Tolkien pudo haber abandonado la idea con el tiempo.9
La evidencia en contra: el silencio de los textos publicados
La ausencia en las obras canónicas
En las tres obras principales de Tolkien —El Hobbit (1937), El Señor de los Anillos (1954–55) y El Silmarillion (1977)— no existe una sola mención a las orejas de los Elfos. Cada vez que el texto señala rasgos distintivamente élficos, las referencias son a los ojos y al rostro, nunca a las orejas.
En Unfinished Tales, cuando el Elfo Elemmakil identifica a Tuor como un Hombre mortal, lo hace «por sus ojos», no por sus orejas.10 En Unfinished Tales, los Hombres de Brethil confunden a Túrin Turambar con un Elfo al encontrarlo inconsciente junto a Celebros, juzgándolo por su porte y su belleza.11 Si los Elfos tuvieran orejas marcadamente diferentes, tales confusiones serían poco verosímiles.
La semejanza entre Elfos y Hombres
Un argumento recurrente contra las orejas puntiagudas se basa en la insistencia de Tolkien en que Elfos y Hombres eran físicamente similares. Ambos eran «Hijos de Ilúvatar», y múltiples pasajes muestran que podían ser confundidos entre sí.12
Los defensores de esta postura argumentan que si los Elfos tuvieran orejas marcadamente diferentes, tales confusiones serían inverosímiles. Sin embargo, como han señalado otros investigadores, los propios Hobbits —descritos por Tolkien como una rama de la raza humana con orejas puntiagudas— son confundidos con niños humanos en varias ocasiones a lo largo de las historias.13
Las orejas de los Orcos: un contrapunto
Curiosamente, Tolkien sí prestó atención a las orejas de los Orcos. En los textos poéticos recogidos en The Lays of Beleriand (volumen III de The History of Middle-earth), así como en análisis secundarios de estos textos, se ha señalado que los Orcos son descritos con rasgos faciales grotescos que incluyen orejas grandes.14 Dado que, según la versión presentada en El Silmarillion publicado, los Orcos fueron concebidos como Elfos corrompidos por Morgoth —aunque Tolkien exploró múltiples teorías alternativas a lo largo de su vida, como se documenta en Morgoth’s Ring (HoME X)15—, esta descripción podría interpretarse como una deformación grotesca de un rasgo élfico original. Sin embargo, esta lectura permanece en el terreno de la interpretación y depende de cuál versión del origen de los Orcos se adopte.
El contexto cultural: orejas puntiagudas antes de Tolkien
Las orejas puntiagudas en criaturas feéricas no son una invención de Tolkien. Esta tradición visual se remonta al menos a la era victoriana y tiene raíces más antiguas en el arte europeo.
| Período | Representación | Influencia |
|---|---|---|
| Antigua Grecia | Sátiros y faunos con orejas animales puntiagudas | Modelo original de «otredad» mediante rasgos animales |
| Edad Media | Demonios con orejas puntiagudas en el arte cristiano | Asociación con lo sobrenatural y lo maligno |
| Era victoriana (s. XIX) | Elfos y hadas con orejas puntiagudas en ilustraciones | Artistas como Richard Dadd, Arthur Rackham y John Anster Fitzgerald popularizaron el motivo16 |
| Siglo XX, pre-Tolkien | Elfos de cuentos infantiles con orejas puntiagudas | Ya era un tropo establecido cuando Tolkien comenzó a escribir |
Tolkien era plenamente consciente de estas tradiciones. De hecho, expresó en su correspondencia la incomodidad que le causaba el término «Elfo» (Elf) para sus creaciones, precisamente porque las asociaciones culturales del folclore —criaturas pequeñas, traviesas, con alas— no correspondían a los Quendi de su mitología.17 Hizo lo mismo con el término «Gnomos» (Gnomes), que usó inicialmente para los Noldor y luego abandonó.
Las ilustraciones: evidencia circunstancial
Un argumento adicional a favor de las orejas puntiagudas es que múltiples ilustradores representaron a los Elfos de Tolkien con esta característica sin que Tolkien ni su familia protestaran.
Pauline Baynes, cuya obra Tolkien elogió públicamente, ilustró escenas de la Tierra Media. Sin embargo, como han señalado algunos investigadores, en las ilustraciones de Baynes para mapas y escenas, las orejas de los personajes no siempre son claramente visibles, y su Legolas aparece con capucha, ocultando tanto el color de su cabello como sus orejas.18
El propio Tolkien realizó una sola ilustración conocida en la que un Elfo muestra rasgos faciales discernibles: la pintura Beleg Finds Flinding in Taur-na-Fuin (1928). En ella, Beleg aparece en la esquina inferior izquierda con lo que podría interpretarse como una oreja puntiaguda o como una separación triangular en el cabello negro. La pintura no tiene suficiente detalle para determinar la intención del autor con certeza.19

Síntesis: ¿qué podemos concluir?
La evidencia disponible permite construir un cuadro matizado:
| Fuente | ¿A favor de orejas puntiagudas? | Fiabilidad |
|---|---|---|
| The Etymologies (c. 1937-38) | ✅ Sí | Media: nota no publicada, lectura parcialmente ilegible, posiblemente abandonada |
| Carta #27 (1938) | ✅ Implícitamente | Media: podría referirse al folclore popular, no a sus Elfos |
| Parma Eldalamberon 17 (texto tardío) | ❓ Ambigua | Alta como texto tardío, pero omite la referencia a orejas puntiagudas |
| Obras publicadas (Hobbit, LotR, Silm.) | ❌ Silencio total | Máxima: textos canónicos |
| Ilustraciones aprobadas | ✅ Parcialmente | Baja: ausencia de objeción ≠ confirmación |
| Semejanza Elfos/Hombres | ❌ En contra | Media: los textos enfatizan la similitud física |
La postura más responsable desde el punto de vista académico es la que expresó el ensayista Conrad Dunkerson: «En el análisis final, no existe evidencia definitiva en ninguna dirección. Se puede construir un caso sólido para cualquiera de las dos posturas omitiendo los argumentos opuestos, pero cuando se examina como un todo, la cuestión es ambigua.»20
Según la perspectiva del autor de este artículo, es probable que Tolkien imaginara a sus Elfos con orejas sutilmente puntiagudas —más refinadas que las humanas, no las orejas exageradas del cine— durante los años 30. Sin embargo, esta idea pudo haberse diluido o abandonado en escritos posteriores, y Tolkien nunca se preocupó lo suficiente por el asunto como para abordarlo directamente en sus obras publicadas.
Preguntas Frecuentes
¿Tolkien escribió que los Elfos tenían orejas puntiagudas? No en sus obras publicadas. La única referencia directa aparece en The Etymologies, un texto lingüístico no publicado en vida, donde una nota indica que las orejas Quendianas eran «más puntiagudas y con forma de hoja» que las humanas.21 Sin embargo, la lectura del manuscrito es parcialmente ilegible.
¿Qué dice la Carta #27 sobre las orejas de los Elfos? En la Carta #27 (c. 1938), Tolkien describió a Bilbo con orejas «solo ligeramente puntiagudas y «élficas»».22 Esto sugiere que lo «élfico» se asociaba con orejas puntiagudas, pero el uso de comillas ha generado debate sobre si se refería a sus propios Elfos o a los del folclore popular.
¿Qué significa lassē en Quenya? La raíz élfica LAS da origen tanto a lassē (‘hoja’) como a hlas (‘oreja’), lo que sugiere que los propios Elfos percibían una posible semejanza de forma entre ambas.23 El nombre Legolas (‘Hojaverde’) deriva de esta misma raíz.
¿Por qué los Elfos de las películas tienen orejas puntiagudas si Tolkien no las describió? La tradición de elfos con orejas puntiagudas es anterior a Tolkien y se consolidó en el arte victoriano del siglo XIX.24 Peter Jackson y todas las adaptaciones principales han adoptado esta convención visual, que se ha convertido en estándar del género fantástico.
¿Los Orcos tenían orejas puntiagudas según Tolkien? Tolkien prestó más atención a las orejas de los Orcos que a las de los Elfos. En los textos poéticos de The Lays of Beleriand, los Orcos son descritos con rasgos faciales grotescos que incluyen orejas grandes.25 Dado que los Orcos fueron concebidos, en al menos una de las versiones exploradas por Tolkien, como Elfos corrompidos, esto podría implicar una deformación de un rasgo élfico original.
¿Cambió Tolkien de opinión sobre las orejas de los Elfos? Es posible. La entrada lingüística tardía publicada en Parma Eldalamberon 17 mantiene la conexión entre ‘hoja’ y ‘oreja’ pero omite la referencia a las orejas puntiagudas que sí aparecía en The Etymologies de los años 30.26 Esto sugiere que Tolkien pudo haber abandonado o matizado la idea.
¿Existe alguna ilustración de Tolkien que muestre orejas élficas? Solo una: la pintura Beleg Finds Flinding in Taur-na-Fuin (1928), donde el Elfo Beleg aparece con lo que podría ser una oreja puntiaguda o una separación en el cabello. La imagen no es lo suficientemente detallada para ser concluyente.
¿Por qué es importante este debate? Porque ilustra cómo las tradiciones visuales y culturales pueden superponerse a la intención autorial, y porque revela la complejidad de trabajar con un legendarium que Tolkien revisó constantemente durante más de 50 años. Es un caso de estudio fascinante sobre la relación entre texto, paratexto e interpretación.
Conclusión
La pregunta «¿Tenían orejas puntiagudas los Elfos de Tolkien?» no admite una respuesta categórica. Las fuentes primarias disponibles —una nota lingüística parcialmente ilegible de los años 30 y una carta a editores en la que el término elvish aparece entrecomillado— ofrecen indicios a favor, pero no una confirmación inequívoca. Los textos publicados guardan un silencio completo sobre el asunto, y la evidencia lingüística tardía parece matizar o abandonar la idea original.
Lo que sí podemos afirmar con certeza es que la imagen universalizada del Elfo con orejas pronunciadamente puntiagudas —la que vemos en cine, televisión y videojuegos— es más producto de la tradición artística victoriana y de las decisiones de adaptadores como Peter Jackson que de las palabras de Tolkien.
Para el lector de Tolkien que busca fidelidad textual, las orejas de los Elfos permanecen en ese territorio de ambigüedad que el propio Profesor nunca resolvió —uno más entre los misterios de la Tierra Media—. Y quizás, como tantas otras cosas en la Tierra Media, esa ambigüedad es parte de su encanto.
Referencias- The Lost Road and Other Writings, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1987, «The Etymologies», entrada LAS1[↩][↩]
- The Lost Road and Other Writings, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1987, nota editorial a «The Etymologies»[↩]
- The Annotated Hobbit, Douglas A. Anderson, Houghton Mifflin, 1988, nota 6 al capítulo «Flies and Spiders»[↩]
- The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, HarperCollins, 1981, Carta #27, c. marzo-abril 1938, a Houghton Mifflin[↩]
- Conrad Dunkerson, «Do the Elves in Tolkien’s stories have pointed ears?», ensayo analítico, FAQ de Tolkien[↩]
- The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Appendix F; The Lost Road and Other Writings, «The Etymologies», entrada LAS1[↩]
- The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, HarperCollins, «The Great River»[↩]
- «Words, Phrases and Passages in The Lord of the Rings», J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Gilson, Parma Eldalamberon 17, 2007, p. 62[↩]
- Análisis comparativo discutido en The Tolkien Forum y documentado por Conrad Dunkerson en su ensayo sobre las orejas élficas[↩]
- Unfinished Tales of Númenor and Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1980, «Of Tuor and His Coming to Gondolin»[↩]
- Unfinished Tales of Númenor and Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1980, «Narn i Hîn Húrin»[↩]
- The Silmarillion, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1977, «Of the Coming of the Elves»[↩]
- The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien; The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta #27[↩]
- The Lays of Beleriand, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1985; análisis discutido por Conrad Dunkerson y otros investigadores tolkienianos[↩]
- Morgoth’s Ring, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1993, «Myths Transformed»[↩]
- «Pointy ears», entrada en fuentes de historia del arte y folclore europeo; British Fairies, análisis de la tradición visual feérica[↩]
- The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, Carta #131, 1951, a Milton Waldman; véase también Carta #151, 1954, a Hugh Brogan[↩]
- Observación documentada por investigadores tolkienianos en análisis de las ilustraciones de Baynes[↩]
- Análisis de la ilustración documentado en discusiones sobre las orejas élficas por Conrad Dunkerson y otros investigadores tolkienianos[↩]
- Conrad Dunkerson, «Do the Elves in Tolkien’s stories have pointed ears?», ensayo analítico[↩]
- The Lost Road and Other Writings, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1987[↩]
- The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta #27[↩]
- The Lost Road and Other Writings, «The Etymologies», entrada LAS; Parma Eldalamberon 17, p. 62[↩]
- Análisis de tradición visual en fuentes de historia del arte y folclore[↩]
- The Lays of Beleriand, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1985[↩]
- Parma Eldalamberon 17, ed. Christopher Gilson, 2007, p. 62[↩]






