Tolkien agradece el interés de un lector, pero rechaza dedicar tiempo a comentarios sobre sí mismo o sobre su obra. Se describe como un anciano que todavía lucha por concluir parte de su trabajo.
La razón es sencilla y urgente: incluso una tarea pequeña disminuye la posibilidad de publicar El Silmarillion. La nota concentra el conflicto de sus últimos años entre una correspondencia cada vez mayor y el deseo de terminar el libro que había ocupado casi toda su vida.
