Charles Williams — miembro clave de los Inklings — había muerto de repente el 15 de mayo de 1945, poco después de la victoria en Europa. Ronald escribe a su viuda con la compasión y la formalidad de un amigo que ha compartido con Williams la sala de Lewis en Magdalen durante los años de guerra.
Aunque las simpatías profundas de Ronald y Williams eran distintas — algo confesará después en la Carta 259 —, la pérdida fue real y sentida. La influencia de Williams sobre Lewis fue enorme; y para Ronald marcó un cambio en el círculo Inklings que ya no se recompuso nunca.
