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¿Qué pasa en en la Tierra Media luego de la Guerra del Anillo?

La pregunta que todo lector de El Señor de los Anillos se plantea después de cerrar el libro es sencilla pero enorme: ¿qué fue de ese mundo? Tolkien dejó respuestas dispersas en apéndices, cartas, manuscritos póstumos y un fragmento de secuela que nunca terminó. Este artículo reúne, coteja y analiza críticamente todo ese material para reconstruir, con la mayor fidelidad posible, el destino de los pueblos de la Tierra Media en la Cuarta Edad.


El reinado de Aragorn y la restauración del Reino del Norte

Aragorn, coronado Rey Elessar el 1 de mayo de 3019 de la Tercera Edad, inició de inmediato una política de reunificación territorial que iba mucho más allá de la victoria militar sobre Sauron. Su reinado fue la realización de siglos de profecía y legitimidad dinástica interrumpida.1

La tarea más ambiciosa fue la restauración del antiguo Reino de Arnor, que llevaba casi mil años en ruinas. Aragorn no se limitó a reclamar el título: viajó físicamente al norte para reconstruir Annúminas, la antigua capital del reino septentrional, a orillas del lago Nenuial.2 Este gesto tenía una carga simbólica considerable —Annúminas era la ciudad fundada por Elendil tras el hundimiento de Númenor— y establecía una continuidad histórica que legitimaba el nuevo orden político.

Aragorn también amplió las fronteras de la Comarca añadiéndole Los Gamos y la Frontera Oeste, y declaró a la región «Tierra Libre del Norte» bajo protección real, prohibiendo la entrada de hombres en ella.3 Esta decisión convierte a Aragorn en el garante activo de la paz hobbit, algo que no es un detalle menor: indica que el nuevo rey era perfectamente consciente de la vulnerabilidad política de una región sin ejército y sin moneda propia.

Paralelamente, su aliado Éomer de Rohan expandió también su propio reino, añadiendo las Tierras Brunas a su dominio. Este dato, poco conocido, procede de Los Pueblos de la Tierra Media, el volumen XII de The History of Middle-earth editado por Christopher Tolkien, que reúne material que según el propio Tolkien tuvo que omitirse del libro publicado por falta de espacio.4

mapa reino de arnor
Reinos que forman Arnor

La sucesión: Eldarion y los límites de lo que Tolkien escribió

El reinado de Aragorn duró exactamente 120 años. El 1 de marzo del año 120 de la Cuarta Edad, el Rey Elessar eligió morir, «como lo hacían los Reyes de antaño», en el ejercicio de la potestad que los hombres de sangre númenórea poseían sobre su propia muerte.5 Fue sucedido por su hijo Eldarion.

Sobre Eldarion, Tolkien escribió muy poco directamente. El único dato consistente es que su reinado duró aproximadamente 100 años, lo que sitúa el final de la línea directa de Aragorn hacia el año 220 de la Cuarta Edad. Es precisamente en ese periodo —el final del reinado de Eldarion— donde Tolkien situó el fragmento narrativo conocido como La Nueva Sombra.

Un dato curioso aparece en un glosario de nombres de The Peoples of Middle-earth: existe referencia a un «Findegil, escriba del Rey Eldarion II de Gondor», lo que sugeriría que hubo al menos dos reyes con ese nombre, o que el título fue retomado por un descendiente posterior.6 La referencia es aislada y los estudiosos tolkienianos la tratan con cautela.

Para contexto histórico de la línea de sucesión de Gondor, véase nuestro artículo sobre la cronología de El Señor de los Anillos.


El destino de los elfos en la Cuarta Edad

Ningún aspecto del mundo posterior a la Guerra del Anillo genera más preguntas que el destino de los elfos. La respuesta es gradual y, en última instancia, definitiva: se fueron.

Pero el proceso no fue simultáneo ni homogéneo. Para entender la naturaleza de esa partida, conviene recordar que los elfos son inmortales en un sentido muy preciso: están ligados a Arda mientras Arda exista, y no pueden abandonarla por voluntad propia salvo navegando hacia Valinor por los Puertos Grises. La destrucción del Anillo Único supuso, entre otras cosas, el debilitamiento irreversible de los poderes que sostenían los grandes reductos élficos de la Tierra Media, lo que convirtió la partida en una cuestión de tiempo.

Thranduil parece haber sido el más resistente. Rey del Bosque Negro desde antes de la Batalla de los Cinco Ejércitos, siguió gobernando el bosque renombrado Eryn Lasgalen («Bosque de las Hojas Verdes») durante un período no especificado pero aparentemente largo.7 Tolkien no proporciona una fecha de su partida, lo que los estudiosos interpretan como una señal de que Thranduil, de todos los elfos mayores de la Tercera Edad, fue el último en irse.

Legolas siguió un camino diferente. Durante el reinado de Aragorn, llevó a un grupo de elfos silvanos de Eryn Lasgalen a Ithilien, la hermosa región al este del Anduin, para ayudar a restaurarla.7 Allí fundó un principado élfico que existió en paz, gozando del patrocinio y la amistad del Rey Elessar. Sin embargo, después de la muerte de Aragorn en el año 120 de la Cuarta Edad, Legolas construyó un barco gris en Ithilien y navegó hacia las Tierras Imperecederas junto con su amigo Gimli.8 Tolkien no aclara si quedaron elfos en Ithilien tras esa partida.

Celeborn tomó un rumbo intermedio. Estableció el denominado «Reino Este de Lorien» en el sur de Eryn Lasgalen, pero después de unos años lo abandonó para ir a vivir a Rivendel con sus nietos Elladan y Elrohir y los noldor restantes.7 Finalmente, tras un número de años no especificado, Celeborn también tomó el barco y abandonó la Tierra Media para siempre, cerrando el capítulo de los grandes elfos de la Tercera Edad.

El caso de Elladan y Elrohir —los hijos de Elrond— es uno de los grandes misterios del legendarium. Siendo medio-elfos, tenían la opción de elegir entre el destino élfico y el humano, como lo hicieron su padre Elrond y su hermana Arwen en sentidos opuestos. Tolkien nunca escribió explícitamente qué eligieron.9 La presencia de Celeborn en Rivendel con ellos es el último rastro que tenemos.

Para una exposición más profunda sobre la muerte de los elfos y de los hombres según Tolkien, remitimos al artículo específico de Arcastar.

Para el contexto histórico y racial de las razas élficas en la Tierra Media, incluyendo la diferencia entre Sindar, Noldor y elfos silvanos como los de Thranduil y Legolas, véase el artículo completo de Arcastar.

puertos gris matt stewart
Los Puertos Grises, por Matt Stewart

Los enanos: Durin VII y la reconquista de Khazad-dûm

La historia enana en la Cuarta Edad tiene un núcleo narrativo claro y unas implicaciones territoriales complejas.

El núcleo es la profecía cumplida: Durin VII, último de la larga línea de reencarnaciones del Padre de los enanos Barbiluengos, reclamó finalmente Khazad-dûm, la Mansión de los Enanos bajo las Montañas Nubladas.10 La fecha exacta no se precisa en los textos de Tolkien, pero el Apéndice A de El Señor de los Anillos establece que esto ocurrirá en la Cuarta Edad, después de que Gandalf derrotara al Balrog en la cima del Zirakzigil durante la Guerra del Anillo, con lo que se cumplió la condición necesaria para que la reconquista fuera viable.

Khazad-dûm había estado abandonada durante más de un milenio tras la aparición del Balrog en el año 1980 de la Tercera Edad, que obligó a los enanos a abandonarla y que la convirtió en el temido «Moria».10 La reconquista, por tanto, no era solo un acto político: era la restitución de lo que los enanos consideraban el corazón sagrado de su cultura.

Las implicaciones territoriales son más matizadas. La reconquista de Khazad-dûm no significó el abandono de Erebor, la Montaña Solitaria. Su red de relaciones con Dale, las Colinas de Hierro y las comunidades dispersas de las Montañas Nubladas y las Montañas Grises requería una presencia enana continua en múltiples emplazamientos. Tolkien sugiere, en los apéndices, que los enanos mantenían comunidades diversas a lo largo de esas cadenas montañosas, todas ellas consideradas territorio del pueblo enano.10

Para una lectura más amplia sobre la economía y la cultura enana en la Tierra Media, incluyendo su relación con el mithril y el comercio con elfos y hombres, véase el artículo específico de Arcastar.

Vale la pena detenerse en un detalle que a menudo se pasa por alto: la información sobre los orcos en la Cuarta Edad. Los Pueblos de la Tierra Media sugiere que los supervivientes de los ejércitos de Sauron quedaron desorganizados tras su caída y se disolvieron como sociedad, siendo algunos absorbidos entre los hombres corruptos de la Cuarta Edad.6 Esto implica que la reconquista de Khazad-dûm por parte de Durin VII no encontraría la resistencia de los ejércitos orcos que habían repelido intentos anteriores.

Para el contexto completo del origen y naturaleza de los orcos en el legendarium de Tolkien, con el análisis de sus versiones evolutivas, véase el artículo de Arcastar.

linaje pueblo de durin
Linaje del Pueblo de Durin

Los hobbits y la Comarca en la Cuarta Edad

Mientras los elfos partían y los enanos reclamaban montañas perdidas, los hobbits hacían lo que mejor saben hacer: prosperar calladamente.

La Comarca no solo sobrevivió a la Guerra del Anillo sino que contribuyó activamente a la restauración del norte de Eriador. Tolkien implica que la actividad agrícola y comercial de los hobbits ayudó a repoblar y estabilizar unas tierras que llevaban siglos medio abandonadas.7 Es un detalle significativo: el rol hobbit en la Cuarta Edad no es solo pasivo o decorativo, sino que tiene una función económica y demográfica concreta en la reconstrucción del Norte.

Las principales familias que dominaron la vida social y política de la Comarca en las generaciones posteriores fueron los Fairbairns of Undertowers (Feria de los Cálabes), herederos del título de Portadores del Libro Rojo y descendientes de Elanor, hija de Samwise Gamyi; los Brandigamo, herederos del Señorío de Los Gamos tras Merry; los Tuk, que conservaron el Thainship (la jefatura de la Comarca) de generación en generación; y los Gamyi, que heredaron Bolsón Cerrado de Frodo Bolsón.11

Esta última herencia tiene una carga simbólica enorme: Bolsón Cerrado, el hogar de Bilbo y Frodo, pasó a la familia del compañero más leal de Frodo, cerrando un ciclo narrativo que Tolkien trazó meticulosamente. Presumiblemente, Dale siguió floreciendo también, continuando la alianza entre hombres y enanos que caracterizó el periodo posterior a la Batalla de los Cinco Ejércitos.


La Nueva Sombra: la secuela que Tolkien descartó

Existe un fragmento de secuela de El Señor de los Anillos, y es uno de los textos tolkienianos más reveladores precisamente porque Tolkien decidió no continuarlo.

El texto se titula La Nueva Sombra (The New Shadow) y fue publicado por Christopher Tolkien en The Peoples of Middle-earth (1996). Tolkien llegó a escribir tres versiones, variando en pequeños detalles, nombres de personajes y cronología: las versiones oscilan entre el año 105 y el año 220 de la Cuarta Edad.12 El escenario es, en todos los casos, el final del reinado de Eldarion, hijo de Aragorn.

El argumento que Tolkien esbozó es inquietante: en un Gondor en paz, justicia y prosperidad, la gente se volvía descontenta e inquieta. Los reyes descendientes de Aragorn se convertían en «solo reyes y gobernantes», figuras administrativas sin el halo heroico del fundador. Y en ese vacío de sentido, echó raíces un culto secreto de naturaleza satánica, mientras los niños de Gondor jugaban a ser orcos y hacían daño por placer.

En sus propias palabras, recogidas en el texto introductorio de Christopher Tolkien: «Descubrí que en época tan temprana se había dado una cosecha de proyectos revolucionarios en torno a un centro de religión satánica secreta».13

La razón por la que Tolkien abandonó el texto es igualmente reveladora. En una nota al manuscrito, explicó que el único tipo de historia posible en la Cuarta Edad —ya sin elfos, sin magia, sin Sauron— era un relato de hombres corrompidos y de la persistencia del mal a través de cultos humanos. Y eso, concluyó, era «demasiado siniestro» para continuar.14

Los príncipes de Ithilien, según este fragmento, tenían su sede en las colinas de Emyn Arnen, con vistas al Anduin y frente a Minas Tirith. La geografía sugiere continuidad dinástica: la línea de Faramir seguía gobernando Ithilien desde el mismo lugar donde este fijó su residencia tras la Guerra del Anillo.

El abandono de La Nueva Sombra nos dice algo importante sobre la concepción tolkieniana del bien y el mal: para Tolkien, el mal verdaderamente interesante literariamente —el que merece narrarse— requería poderes míticos, no meramente sociales o políticos. Un culto de hombres descontentos en un mundo sin magia era, desde su perspectiva, demasiado parecido a la historia real, y por tanto fuera del alcance de lo que él denominaba «subcreación».


El fin de la Cuarta Edad: 2.500 años y disolución

La Cuarta Edad duró, según las notas y correspondencia de Tolkien, aproximadamente 2.500 años antes de que el Reino Reunificado fuera «finalmente destruido o disuelto».15 La imprecisión del verbo —«destruido o disuelto»— es característica del modo en que Tolkien hablaba de sus propias notas sobre el futuro lejano del legendarium: como posibilidades en proceso de elaboración, no como canon fijado.

Al final de esa Cuarta Edad, la Tierra Media habría completado el proceso iniciado con la destrucción del Anillo Único: la retirada completa de todo lo mágico, la desaparición de los últimos vestigios de las razas no humanas, y el comienzo del mundo tal como lo conocemos. Es decir, el nuestro.

Esta conexión entre la Tierra Media y la historia humana real no es un añadido tardío de Tolkien: es el núcleo teológico de todo el proyecto. En la Carta #131 a Milton Waldman, Tolkien explicó que El Señor de los Anillos es esencialmente una «mitología inglesa», destinada a conectar su mundo imaginado con el mundo histórico europeo.16


Análisis crítico: qué sabemos con certeza y qué es especulación

Esta sección aplica pensamiento crítico —en el sentido técnico del marco de Richard Paul y Linda Elder, que evalúa la calidad del razonamiento distinguiendo entre información verificada, inferencias y suposiciones— al material disponible sobre la Cuarta Edad.

Sobre las fuentes: el problema del canon póstumo

El principal desafío epistemológico al hablar de la Cuarta Edad es que la mayor parte de la información procede de fuentes secundarias póstumos —los volúmenes de The History of Middle-earth editados por Christopher Tolkien— y no del texto publicado en vida por J.R.R. Tolkien. Esto crea una jerarquía de certeza que conviene tener presente:

Certeza alta son los datos que aparecen en los Apéndices de El Señor de los Anillos (1955): el reinado de 120 años de Aragorn, la sucesión de Eldarion, la partida de Legolas tras la muerte de Aragorn, la reconquista de Khazad-dûm por Durin VII. Tolkien revisó y aprobó su publicación.

Certeza media son los datos de Los Pueblos de la Tierra Media (1996) y otras obras de Christopher Tolkien. Son textos del propio J.R.R. Tolkien, pero en estado de borrador, a menudo con versiones contradictorias y sin la revisión final del autor. La expansión de Éomer, la descripción de Ithilien en La Nueva Sombra, los 2.500 años de duración de la Cuarta Edad caen en esta categoría.

Certeza baja son las inferencias razonadas que los lectores y académicos extraen del texto, como el destino de Elladan y Elrohir, el número de elfos que quedaron en Ithilien tras la partida de Legolas, o los detalles de la guarnición enana en Erebor. Son plausibles, pero no están respaldadas por ningún texto tolkieniano.

Sobre los supuestos implícitos del artículo de origen

El texto de partida que este artículo amplía contiene varias afirmaciones que merecen ser señaladas críticamente.

La afirmación de que el Reino Reunificado «durará unos 2.500 años antes de ser finalmente destruido o disuelto» procede de notas y cartas de Tolkien que Christopher Tolkien publicó póstumamente. Es información real, pero presentarla como dato establecido sin señalar su origen provisional puede dar una impresión de certeza mayor que la que los textos fuente justifican. Tolkien estaba anotando posibilidades, no redactando cronología canon.

La afirmación de que Thranduil «parece haber vivido contenido» en Eryn Lasgalen «durante muchos siglos» es una inferencia razonable —Tolkien no proporciona fecha de su partida— pero el uso del verbo «parece» es correcto y debería mantenerse. La ausencia de evidencia de que Thranduil se fue no es evidencia de que se quedó.

La descripción del «culto de la Cuarta Edad» como «rastros del regreso del «viejo mal»» mezcla lo que La Nueva Sombra muestra —un culto secreto humano— con la interpretación de algunos lectores de que ese culto anuncia el regreso de algo más grande. El propio Tolkien, en sus notas, habla de hombres descontentos en una sociedad próspera, no necesariamente del retorno de Morgoth o de una fuerza mítica equivalente.

El sesgo de la nostalgia tolkieniana

Existe una tendencia documentada en la recepción popular del legendarium a inflar el significado de cada fragmento póstumo, tratando los borradores como revelaciones definitivas. El resultado es un «canon ampliado» que mezcla categorías epistemológicas muy diferentes: lo que Tolkien publicó, lo que Tolkien escribió pero no publicó, lo que Tolkien esbozó y descartó, y lo que los lectores infieren. Este artículo ha intentado mantener esa distinción visible, pero el lector atento hará bien en aplicar siempre la pregunta: ¿en qué texto exacto se basa esto, y cuál era su estado de elaboración cuando Tolkien lo dejó?

Para una exploración de los cinco grandes misterios no resueltos de El Señor de los Anillos, que ilustra bien la diferencia entre lo que Tolkien cerró y lo que dejó deliberadamente abierto, véase el artículo de Arcastar.


Preguntas frecuentes

¿Cuánto duró el reinado de Aragorn en la Cuarta Edad?

Exactamente 120 años. Aragorn, como Rey Elessar, eligió morir el 1 de marzo del año 120 de la Cuarta Edad, ejerciendo la potestad sobre la propia muerte que tenían los hombres de sangre númenórea de alta estirpe. Le sucedió su hijo Eldarion.2

¿Quedaron elfos en la Tierra Media después de la Guerra del Anillo?

Sí, durante el reinado de Aragorn. Legolas llevó elfos silvanos a Ithilien, Thranduil siguió en Eryn Lasgalen y Celeborn estableció un reino en el sur de ese mismo bosque. Sin embargo, tras la muerte de Aragorn en el año 120 de la Cuarta Edad, Legolas navegó al Oeste, y Celeborn lo siguió tiempo después. Tolkien no confirma la presencia de elfos en la Tierra Media más allá de ese punto.7

¿Qué fue de Moria (Khazad-dûm) después de la Guerra del Anillo?

Durin VII, el último rey de la línea de Durin el Inmortal, reclamó Khazad-dûm para los enanos Barbiluengos en la Cuarta Edad, tal como anunciaba la profecía recogida en el Apéndice A de El Señor de los Anillos. La derrota del Balrog por Gandalf había eliminado el principal obstáculo para la reconquista.10

¿Escribió Tolkien alguna vez una secuela de El Señor de los Anillos?

Tolkien llegó a esbozar tres versiones de un fragmento narrativo titulado La Nueva Sombra, ambientado hacia el final del reinado de Eldarion. En él aparecía un culto secreto de naturaleza satánica en un Gondor próspero pero descontento. Tolkien lo abandonó porque consideró que el único tipo de historia posible en ese mundo ya sin magia era «demasiado siniestro». El texto fue publicado póstumamente en The Peoples of Middle-earth (1996).17

¿Cuánto tiempo duró la Cuarta Edad?

Según notas y correspondencia de Tolkien publicadas póstumamente, el Reino Reunificado duró aproximadamente 2.500 años antes de ser «destruido o disuelto». Al final de ese periodo, la Cuarta Edad también parece concluir. Es importante matizar que esta cifra proviene de borradores y no de texto publicado en vida por Tolkien, por lo que debe tratarse como indicación, no como dato canónico cerrado.18

¿Qué pasó con los hobbits en la Cuarta Edad?

Los hobbits siguieron prosperando en la Comarca, que contribuyó activamente a la restauración demográfica y agrícola del norte de Eriador. Las principales familias de la Comarca en las generaciones posteriores fueron los Fairbairns of Undertowers, los Brandigamo, los Tuk y los Gamyi, estos últimos herederos de Bolsón Cerrado.19

¿Qué eligieron Elladan y Elrohir, el destino élfico o el humano?

Tolkien nunca lo escribió explícitamente. Los hijos de Elrond, como medio-elfos, tenían la misma opción que su padre y su hermana Arwen: elegir entre la inmortalidad élfica y la mortalidad humana. El último rastro que tenemos de ellos es su presencia en Rivendel junto a Celeborn. Su silencio en los textos es uno de los misterios deliberadamente no resueltos del legendarium.20

¿Qué fue de Gimli en la Cuarta Edad?

Gimli, que había gobernado Aglarond (las Cavernas Resplandecientes del Abismo de Helm) tras la Guerra del Anillo, navegó hacia las Tierras Imperecederas junto con Legolas tras la muerte de Aragorn. Según los apéndices, fue el único enano al que se concedió ese privilegio, probablemente gracias a su profunda amistad con Legolas y su devoción por Galadriel.7


Conclusión

La Cuarta Edad es la parte del legendarium tolkieniano más marcada por la ausencia: ausencia de elfos, de magia, de la grandeza mítica que definió las edades anteriores. Y eso, paradójicamente, es lo que la hace más humana y más cercana. El reinado de Aragorn fue el último acto de la historia heroica; todo lo que vino después fue lo que siempre viene después de los héroes: la vida ordinaria, las instituciones, la memoria que se va diluyendo, y el mal que regresa no como un Señor Oscuro con un anillo de poder sino como descontento, culto y corrupción política.

Tolkien supo ver que esa historia era también una historia válida —de hecho, es la nuestra— pero no fue la que quiso contar. Prefirió dejarla en tres páginas de borrador y un silencio elocuente. Quizás porque entendía que la Tierra Media existía para darnos algo que el mundo real no puede: la posibilidad de que el bien triunfe con toda su belleza intacta, aunque sea solo por un reinado de 120 años.

Lo que sigue después —2.500 años de historia ordinaria antes de la disolución del reino— es el espacio entre la leyenda y nosotros. Y Tolkien, con sabiduría, lo dejó casi en blanco.

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Referencias
  1. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice A: «Annals of the Kings and Rulers»[]
  2. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice A[][]
  3. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice B: «The Tale of Years»[]
  4. The Peoples of Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1996, «The Appendix on Languages»[]
  5. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice A: «Here follows a part of the tale of Aragorn and Arwen»[]
  6. The Peoples of Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1996[][]
  7. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice B[][][][][][]
  8. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice B; véase también la nota al final de «The Grey Havens» en la edición original[]
  9. The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, HarperCollins, 1981, Carta #153, 1954[]
  10. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice A: «Durin’s Folk»[][][][]
  11. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice C: «Family Trees»[]
  12. The Peoples of Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1996, capítulo XVI: «The New Shadow»[]
  13. The Peoples of Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1996, «The New Shadow», nota preliminar del autor[]
  14. The Peoples of Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1996, «The New Shadow», nota del autor[]
  15. The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, HarperCollins, 1981, Carta #338, borrador no enviado, ~1972[]
  16. The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, HarperCollins, 1981, Carta #131, 1951, a Milton Waldman[]
  17. The Peoples of Middle-earth, J.R.R. Tolkien, ed. Christopher Tolkien, HarperCollins, 1996, capítulo XVI[]
  18. The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, HarperCollins, 1981, Carta #338[]
  19. The Lord of the Rings, J.R.R. Tolkien, Allen & Unwin, 1955, Apéndice C[]
  20. The Letters of J.R.R. Tolkien, ed. Humphrey Carpenter, HarperCollins, 1981, Carta #153[]

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