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Los Anillos de Poder frente a Tolkien: la serie ante la Carta 210

rings of power season 3 sauron

¿Respeta Los Anillos de Poder a Tolkien? La pregunta se responde mejor con un documento del propio autor: la Carta 210, donde en 1958 criticó página por página un guion de El Señor de los Anillos y dejó, sin querer, sus reglas para adaptar su mundo((The Letters of J.R.R. Tolkien, Revised and Expanded Edition, ed. Humphrey Carpenter con Christopher Tolkien, HarperCollins, Carta 210, junio de 1958, a Forrest J. Ackerman)). zAquí aplicamos esas reglas a la serie completa: las dos temporadas emitidas y lo que promete el tráiler de la tercera. Dónde choca, dónde acierta y dónde la crítica popular exagera.

La vara de medir: qué es la Carta 210

Conviene despejar un malentendido de entrada. Tolkien no rechazaba que otras manos trabajaran su mundo. En la carta 131 a Milton Waldman soñó un cuerpo de leyendas que dejara sitio a la pintura, la música y el drama((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 131, hacia 1951, a Milton Waldman)).

La Carta 210 pertenece al otro Tolkien: el que, ante un guion concreto, distinguió qué cambios respetaban el corazón de la historia y cuáles la sustituían por otra cosa. Su editor y él lo resumieron en una fórmula: «Art or Cash», control artístico o, en su defecto, dinero((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 202, 1957, a Rayner Unwin)).

Tres avisos justos antes de medir.

Primero, la serie adapta la Segunda Edad narrada en los apéndices de El Señor de los Anillos, no El Silmarillion: Amazon carece de esos derechos, así que gran parte de la invención responde a una limitación legal.

Segundo, la serie sigue en emisión; todo veredicto es provisional.

Y tercero, el más importante: la Carta 210 mide fidelidad a la intención de Tolkien, que no es lo mismo que la calidad de la serie como televisión. Una adaptación puede alejarse del texto y ser excelente, o seguirlo al pie y resultar plana. Aquí medimos lo primero, no lo segundo. Con esas cautelas, los seis criterios de Tolkien funcionan como lente.

CriterioQué le preocupaba a Tolkien
Núcleo narrativoReconocer qué es esencial y dónde reside «el corazón del original».
Tiempo y geografía«Las millas son millas, los días son días»: la fantasía no suspende la lógica del mundo.
AnticipaciónUn elemento no debe gastarse antes del momento que le da sentido.
PersonajesPervertir su naturaleza moral le dolía más que estropear la trama.
TonoRechazaba rebajar hacia lo pueril una escena que pedía otro registro.
Peso moralLa acción y el espectáculo no podían sustituir aquello de lo que trata la historia.

Los choques con la Carta 210

1. La estructura de misterio y el tono

Los Anillos de Poder se construyó sobre dos cajas de misterio muy televisivas: ¿quién es Sauron? (oculto en Halbrand hasta el final de la primera temporada) y ¿quién es el Forastero? (Gandalf, revelado al final de la segunda)((Rings of Power Season 2 Finale: Gandalf, Balrog, Celebrimbor Dies, Variety, 3 de octubre de 2024)). Es un motor de intriga eficaz para enganchar, ajeno a la manera de Tolkien, que casi nunca escondía la identidad de sus fuerzas para tender una trampa al espectador.

Aquí cabe el término sillification, «atontamiento» o puerilización del tono.

No es un invento del fandom: lo acuñó el propio Tolkien quejándose de la adaptación radiofónica de la BBC en la carta 198((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 198, junio de 1957, a Rayner Unwin)). Ian Nathan lo rescató para elogiar lo contrario en Jackson: con el Gandalf de McKellen, «la sillification quedó desterrada»((Anything You Can Imagine: Peter Jackson and the Making of Middle-earth, Ian Nathan, HarperCollins, 2018)). La serie coquetea con esa deriva cada vez que prioriza el giro de guion sobre la gravedad del relato.

2. El mito del mithril: la invención que más choca

Es el mayor conflicto de canon de toda la serie. En el quinto episodio, Elrond recita «La Canción de las Raíces de Hithaeglir», una leyenda creada para la serie: un guerrero elfo y un Balrog de Morgoth luchan sobre un árbol que guarda el último Silmaril; un rayo funde luz y odio, y de ahí nace el mithril en las profundidades((The Rings of Power: Mithril Gets an Origin Story, Attack of the Fanboy, 2022; Why Is Mithril So Important in ‘The Rings of Power’, Collider, 2024)).

El problema es doble. En Tolkien, el mithril es un metal natural, la «plata de Moria», sin origen mágico((The Lord of the Rings, «A Journey in the Dark»; Appendix A, J.R.R. Tolkien)). Y los tres Silmarils tienen destino fijado: uno surca el cielo con Eärendil, otro yace en el mar y otro en las entrañas de la tierra, ninguno cerca de las Montañas Nubladas ni escondido en un árbol((The Silmarillion, «Of the Voyage of Eärendil and the War of Wrath», J.R.R. Tolkien)). La serie ata el metal a una joya sagrada cuyo sentido teológico Tolkien cuidó como pocos.

En su descargo, la serie presenta el relato como leyenda apócrifa, no como hecho, lo que le da margen: cabe leerlo como un engaño. Y los showrunners lo justificaron como un intento de «unificar» las grandes piezas del legendarium((Vanity Fair, entrevista con Payne y McKay, 2022)).

Aun así, desde la Carta 210 el reproche se mantiene: es cambiar el significado de un elemento central por conveniencia dramática, justo lo que Tolkien llamaba no ver «dónde reside el corazón del original».

why elrond will break his mithril promise to durin in the rings of power featured
Elrond, con trozo de mithril, en la serie.

3. El Balrog: de la insinuación al Balrog que habla

La serie construye un arco del Balrog a lo largo de tres temporadas, y es donde la Carta 210 muerde más fuerte.

Insinuado en las profundidades de Khazad-dûm en la primera temporada, la minería del mithril lo despierta en la segunda, donde mata al rey Durin III: la futura Perdición de Durin((Rings of Power Season 2 Finale, Variety, 3 de octubre de 2024)).

Y el tráiler de la tercera (Comic-Con de San Diego, julio de 2026) revela el paso más audaz: el Balrog hablará por primera vez, con la voz del actor Simon Pegg, y los showrunners adelantan que Sauron aprende de él a forjar el Anillo Único((‘Rings of Power’ Debuts Season 3 Trailer; Simon Pegg Joins Cast as the Balrog, Variety, 24 de julio de 2026; In The Rings of Power Season 3, the Balrog Speaks, Yahoo Entertainment, 24 de julio de 2026)).

Aquí se acumulan dos objeciones de la carta. La primera es de tono: Tolkien escribió que el Balrog no emite ningún sonido vocal y no ríe ni se burla((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)).

Su terror nace de que es inescrutable; en la misma carta pidió que los Jinetes Negros no gritaran y guardaran un silencio más aterrador. Un monstruo que expone sus planes en voz alta deja de ser una presencia y pasa a ser un interlocutor. Jackson lo entendió: su Balrog ruge, pero nunca habla; Weta construyó su voz con sonidos orgánicos del mundo real.

La segunda objeción es cronológica, y ya afecta a la segunda temporada. En Tolkien, el Balrog sobrevivió a la Guerra de la Cólera y durmió bajo las montañas durante toda la Segunda Edad; los enanos lo despiertan en el año 1980 de la Tercera Edad((The Lord of the Rings, Appendix B: «The Tale of Years»)).

Un Balrog activo en la Segunda Edad choca con esa cronología. Justo es el matiz: los showrunners han dejado en el aire si su Balrog es el mismo que aparece en Moria o una criatura distinta((In The Rings of Power Season 3, the Balrog Speaks, Yahoo Entertainment, 24 de julio de 2026)).

4. La compresión del tiempo y el espacio

La Segunda Edad dura 3.441 años. En la cronología de Tolkien, la forja de los Anillos empieza hacia el año 1500; Eregion cae en 1697; Númenor se hunde en 3319 y la Edad termina en 3441((The Lord of the Rings, Appendix B: «The Tale of Years»)).

La serie reúne casi todo eso en un puñado de temporadas: los Tres, los Siete y los Nueve se forjan en dos, y Númenor, la Tierra Media y Lindon parecen a un paso.

La tercera temporada añade un salto de cinco años tras la caída de Eregion, con Barad-dûr ya en pie y solo tres bastiones libres: Khazad-dûm, Lindon y Rivendel((The Rings of Power Season 3 Trailer Reveals Simon Pegg As The Balrog, Cosmic Book News, 24 de julio de 2026)).

El caso más vistoso de compresión es el nacimiento de Mordor, que la serie resuelve en una sola erupción del Orodruin al final de la primera temporada, donde Tolkien había puesto siglos de asentamiento sombrío.

Tolkien ya reprochó a Zimmerman que contraer el tiempo «reduce la importancia» de lo narrado((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)). La objeción no es matemática, es de profundidad: Númenor no cae igual si su corrupción parece cosa de años que si es el poso de siglos de orgullo y miedo a la muerte.

Justo es reconocer el motivo. Los showrunners explicaron que respetar los saltos de siglos obligaría a matar y reemplazar sin descanso a los personajes humanos mientras los elfos permanecen. La compresión es una decisión narrativa consciente para sostener una serie continua. Comprensible, y aun así con coste.

5. La anticipación de iconos

La Carta 210 usa la palabra anticipación con precisión quirúrgica: no es mostrar algo conocido, es gastarlo antes de su momento.

Tolkien lo ilustró con la espada rota de Trancos brillando ya como la futura Andúril, o con Rivendel disfrazada de Lórien((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)).

La serie vive de un flujo de guiños a El Señor de los Anillos: Gandalf, el palantír, Narsil —rebautizada «la Espada de los Fieles», quizá por derechos((The Rings of Power Season 3 Teaser Sees Elendil Wield «The Sword of the Faithful», IMDb / GeekTyrant, septiembre de 2025))— y los futuros Espectros, que la T3 llama Nazgnagôl.

Conviene un matiz que evita el error más común: muchos de esos elementos pertenecen de pleno derecho a la Segunda Edad. Narsil es la espada de Elendil; los Nazgûl aparecen hacia el año 2251((The Lord of the Rings, Appendix B)).

El reproche honesto no es «los han traído miles de años antes», es que la acumulación de iconos, uno tras otro, corre el riesgo de «aplanar» el relato, el efecto exacto que Tolkien temía.

6. Tom Bombadil, trasplantado

Aquí la serie se cruza con un pasaje literal de la carta.

Tolkien reprochó a Zimmerman haber malentendido a Tom Bombadil —no es el dueño del bosque, ni haría según qué amenazas— y llamó «boba» la presentación de Baya de Oro((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)).

La segunda temporada incorpora a Bombadil (Rory Kinnear), pero lo traslada a Rhûn, en el lejano este, como mentor del Forastero((The Lord of the Rings: The Rings of Power, temporada 2, Prime Video, 2024)). El personaje pertenece al Bosque Viejo, junto a la Comarca; moverlo al otro extremo del mapa es la clase de licencia geográfica que la carta miraba con recelo.

El contraste con Jackson es elocuente. Su triunvirato de guion cortó a Bombadil, por considerarlo un episodio que frenaba el impulso narrativo del cine((Anything You Can Imagine, Ian Nathan, 2018)).

Dos adaptaciones, dos criterios opuestos ante el mismo personaje difícil: la serie lo recupera y lo desplaza; las películas lo sacrifican por ritmo.

7. Galadriel y los personajes

La crítica más repetida es la de una Galadriel guerrera e impulsiva, muy lejos de la figura sapiencial del libro. Merece un matiz doble. En la Carta 348, Tolkien la describió de joven con disposición «amazónica», recogiéndose el pelo como corona para las pruebas atléticas((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 348, 6 de marzo de 1973, a Mrs Catharine Findlay)). Que empuñe una espada no la traiciona por sí solo.

La Carta 210 permite una pregunta mejor.

Tolkien temía la perversión del personaje más que la de la trama. Aplicado a Galadriel, lo que importa es si conserva su orgullo, su voluntad extraordinaria y el camino reconocible hacia la que un día rechazará el Anillo; si sus decisiones nacen del carácter o de las urgencias del guion.

Su ceguera ante Halbrand-Sauron durante la primera temporada es el punto donde esa pregunta pesa más.

La tercera incorpora por fin a Celeborn (Jamie Campbell Bower) como su marido perdido, no como un simple interés amoroso((‘The Rings of Power’ Season 3 Trailer, Simon Pegg Cast, Deadline, 24 de julio de 2026)): un gesto que puede devolverle su pertenencia a una historia élfica mayor, o quedarse en melodrama. En cambio, Celebrimbor y Elrond salen mejor parados, y la serie inventa figuras enteras —Adar, el líder uruk— para rellenar huecos que Tolkien dejó vacíos, terreno donde la invención es legítima por definición.

Los posibles aciertos (lo que Tolkien quizá no habría reprobado)

1. Sauron como Annatar: el mal que seduce

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Es la mejor carta de la serie, y coincide con la queja más grave de la Carta 210. Al llegar a Lórien, Tolkien protestó porque el guion de 1958 había eliminado la tentación de Galadriel y, con ella, casi todo el material moral((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)).

La segunda temporada hace justo lo contrario: convierte a Sauron en Annatar, el «Señor de los Dones», que seduce a Celebrimbor y a los herreros de Eregion hasta esclavizarlos.

La crítica lo ha destacado como lo mejor de la segunda temporada: un Sauron de proporciones «maquiavélicas» que trata a sus rivales como peones y deja que Celebrimbor «se encierre él solo en la trampa con sus propios actos»((Rings of Power Season 2 Review, The Daily Beast, 20 de septiembre de 2024; Sauron’s True Power in Rings of Power Season 2, Collider, 15 de septiembre de 2024)).

Un detalle de la misma carta lo respalda. Tolkien corrigió a Zimmerman por tratar la voz de Saruman como hipnosis: Saruman persuade, no anula la voluntad; quien lo escucha puede rechazarlo por libre albedrío((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)).

Ese es el molde de Annatar. El mal de Tolkien no siempre derriba la puerta; a veces la abre ofreciendo una solución, y deja intacta la responsabilidad de quien acepta.

2. Los Anillos como Máquina y coacción

En la carta a Waldman, Tolkien explicó su mitología con tres temas: Caída, Mortalidad y Máquina. Por «Máquina» no entendía solo engranajes: entendía el uso de medios externos para imponer la propia voluntad y coaccionar otras voluntades((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 131, hacia 1951, a Milton Waldman)).

Los Anillos son esa idea hecha objeto, y la serie lo dramatiza con acierto: el rey Durin III, corrompido por su Anillo, cava sin freno en busca de mithril y despierta al Balrog((Rings of Power Season 2 Finale, Variety, 2024)). Es la traducción televisiva del «cavaron con demasiada codicia y demasiado hondo» de Tolkien.

Ese mismo acierto marca un riesgo para la temporada 3. En Tolkien, forjar el Anillo Único es un acto del todo personal de Sauron: deposita en él una enorme porción de su propia voluntad. Si la serie convierte al Balrog en coautor material de la forja, el objeto deja de ser «Sauron en sentido moral» para volverse una superarma construida con ayuda de monstruos.

Cambiar el mecanismo puede cambiar el significado. Y eso para Tolkien implicaba un rechazo rotundo.

3. Celebrimbor: una muerte fiel

Contra la idea de que la serie lo cambia todo, el final de Celebrimbor sigue la fuente con notable fidelidad: en el libro torturado por Sauron, acribillado a flechas y colgado como estandarte ((The Silmarillion, «Of the Rings of Power and the Third Age», J.R.R. Tolkien; Rings of Power Season 2 Ending Explained, Collider, 2024)).

En la serie no sucede exactamente igual, pero es torturado, sobre todo mentalmente, y luego asesinado por el mismo Sauron.

Y su último gesto —ver a través del engaño y profetizar la ruina de Sauron— conserva la carga moral que la carta reclamaba. Es la clase de fidelidad que no se mide en fechas, se mide en sentido.

4. El paisaje

Entre tantas quejas, Tolkien reconoció una virtud del cine: predijo que la mayor fortaleza de cualquier película de su obra estaría en el paisaje y las estaciones((The Letters of J.R.R. Tolkien, Carta 210, 1958, a Forrest J. Ackerman)). El diseño de producción de la serie es, con diferencia, lo más elogiado por la crítica, con reconocimiento técnico a sus efectos visuales. La prueba pendiente es tolkieniana de fondo: que el paisaje narre —que Lórien no se distinga de Rivendel solo por la paleta de color— y que la guerra transforme de verdad los lugares.

Una distinción necesaria: «canon» no es «todo cambio es error»

La discusión sobre Los Anillos de Poder mejora mucho al separar categorías. Aplicadas a la serie entera, se ven así:

CategoríaEjemplo en la serieEvaluación
Contradicción de canonEl mito del mithril; el Balrog activo en la Segunda EdadChoca con textos fijados de Tolkien
Compresión o reordenaciónTres, Siete y Nueve forjados en dos temporadasUsa elementos legítimos, altera el tiempo
DesplazamientoTom Bombadil llevado a RhûnCambia geografía y función del personaje
Invención en un huecoAdar, los Harfoots, el ForasteroNo es contradicción por sí misma
InterpretaciónUna Galadriel más marcialDiscutible, con apoyo en los textos
Cambio de significadoVolver espectáculo un conflicto moralLo que de verdad preocupaba a Tolkien

Decir que «todo lo inventado es anticanónico» no tiene sentido en una adaptación de unos apéndices que ofrecen sobre todo cronologías y resúmenes. Afirmar que, como hay huecos, cualquier cosa vale, tampoco. La pregunta que deja la Carta 210 es más exigente: ¿qué función cumplía el original, y qué le pasa a esa función después del cambio?

La misma vara para la trilogía de Peter Jackson

lord of the rings

Aquí conviene un ejercicio de honestidad, porque la Carta 210 no perdona a nadie. Si aplicamos su rasero a la trilogía de Peter Jackson —hoy canonizada por buena parte del fandom—, salen varios «choques» de manual.

Jackson comprimió el tiempo con violencia: los diecisiete años que en el libro separan la fiesta de Bilbo de la partida de Frodo se evaporan. Inventó escenas enteras (el ataque de los huargos, la caída de Aragorn por el acantilado) y alteró personajes: Arwen sustituye a Glorfindel en el rescate del Vado, y Faramir arrastra a Frodo hacia Osgiliath, un cambio de carácter que a Tolkien, por su propia Carta 210, le habría dolido más que cualquier trama((Anything You Can Imagine, Ian Nathan, 2018)). Cortó a Bombadil, el saneamiento de la Comarca y a Glorfindel.

Por la vara de la carta, Jackson choca tanto como Amazon en tiempo, invención y personajes. Y, sin embargo, su trilogía es venerada. Esa es la prueba de que fidelidad y calidad son ejes distintos: la Carta 210 mide el primero, no el segundo.

Peter Jackson gana porque acierta dónde ceder y dónde plantarse, no por ser siempre más fiel. La pregunta, otra vez, es de sentido, no de recuento de cambios.

La tabla: Carta 210 frente a la serie

Principio de la Carta 210La serie (T1–T3)Veredicto
Conservar el peso moralSauron/Annatar; corrupción de CelebrimborAcierto
El paisaje, gran virtud del medioDiseño y localizaciones elogiadosAcierto
No pervertir los personajesGaladriel impulsiva; Celebrimbor logradoMixto
El Balrog no emite sonido vocalBalrog con voz (Simon Pegg) en la T3Choque
Respetar la lógica temporalBalrog activo en la Segunda EdadChoque cronológico
No contraer el tiempo hasta vaciarloMilenios y anillos comprimidos; Mordor en una erupciónChoque
No malentender ni desplazar personajesTom Bombadil trasladado a RhûnChoque
No cambiar el significado del núcleoMito del mithril y el SilmarilChoque fuerte

Preguntas frecuentes

¿Los Anillos de Poder respeta el canon de Tolkien? En parte. Acierta en lo moral —Sauron como seductor, la corrupción por los Anillos— y en el paisaje, dos cosas que Tolkien valoraba. Choca en la cronología comprimida, en el mito inventado del mithril, en el Balrog activo antes de tiempo y en desplazamientos como el de Tom Bombadil. No es fiel ni infiel en bloque: depende del elemento.

¿Qué es la Carta 210 de Tolkien? Es la crítica que Tolkien escribió en 1958 a Forrest J. Ackerman sobre un guion cinematográfico de El Señor de los Anillos. La revisó página por página y objetó cambios de tono, cronología, personajes, geografía y contenido moral. No es un reglamento oficial, pero permite reconstruir sus criterios de adaptación.

¿Por qué es tan polémico el mito del mithril? Porque inventa un origen mágico para un metal que en Tolkien es natural, y lo ata a un Silmaril, cuyos tres destinos —cielo, mar y tierra— están fijados en El Silmarillion. La serie lo presenta como leyenda apócrifa, lo que le da margen, pero cambia el significado de un elemento sagrado del legendarium.

¿Por qué es polémico el Balrog que habla? Porque en la Carta 210 Tolkien afirmó que el Balrog no emite sonido vocal alguno ni ríe. Que la temporada 3 le dé voz —la del actor cómico Simon Pegg— y una escena con Sauron choca con esa indicación. Además, un Balrog activo en la Segunda Edad contradice la cronología, donde Durin’s Bane despierta en el año 1980 de la Tercera Edad.

¿Galadriel guerrera contradice a Tolkien? No de forma automática. En la Carta 348 Tolkien la describió de joven con disposición «amazónica». La crítica sólida no mira si empuña una espada, mira si conserva su orgullo, su ambición y su desarrollo moral hacia el rechazo del Anillo.

¿Qué hace bien la serie según los criterios de Tolkien? Sobre todo el peso moral: Sauron como Annatar, que seduce y corrompe antes de dominar, es justo lo que Tolkien echó en falta en 1958 en el guión de Zimmerman. También el paisaje, que él daba por la mayor virtud del cine sobre su obra, y la muerte de Celebrimbor.

¿Por qué Peter Jackson cortó a Tom Bombadil y la serie lo incluyó? Jackson lo consideró un episodio que frenaba el ritmo del cine y lo omitió. La serie lo recuperó, pero lo trasladó de su Bosque Viejo natal a Rhûn, en el este. Son dos criterios opuestos ante uno de los personajes más difíciles de adaptar.

¿Cuándo se estrena la temporada 3? El 11 de noviembre de 2026, con los primeros cuatro episodios. Los episodios 5 y 6 llegan el 18 de noviembre y los dos últimos, el 25 de noviembre.

Conclusión

Medida con la Carta 210 en la mano, Los Anillos de Poder es una serie de fidelidad desigual. Choca con Tolkien donde más duele a un lector atento: un mito del mithril que reescribe el sentido de los Silmarils, un Balrog que actúa antes de tiempo y que en la T3 romperá su silencio, una compresión que amenaza con vaciar el peso de las eras y un Tom Bombadil trasplantado a la otra punta del mapa.

Y, sin embargo, acierta donde Tolkien más valoraba: el peso moral de un mal que seduce antes de imponerse —su Annatar es lo mejor de la serie— y el paisaje que él daba por la gran virtud del cine. Jackson resolvió varias de estas tensiones con más equilibrio: respetó el silencio del Balrog, conservó la tentación de Galadriel y cortó a Bombadil antes que malentenderlo.

Por eso la pregunta útil no es «¿han cambiado cosas?» —claro que sí, y a menudo por obligación legal—. Es la más dura, la que de verdad deja la Carta 210: después de cambiar tantas cosas, ¿sigue significando lo mismo? En lo moral, a menudo sí.

En el sentido de sus objetos y su tiempo, con demasiada frecuencia no. En noviembre, con la temporada 3, tendremos otra prueba.


Nota: Las citas de «Las Cartas de Tolkien» están hechas del inglés al español. Pude haber cometido errores de traducción.

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2 respuestas a «Los Anillos de Poder frente a Tolkien: la serie ante la Carta 210»

  1. Jose Armando Solano Rodriguez

    Como siempre, espectacular el análisis. Muchas gracias. Saludos desde Colombia.

  2. Kiwi

    Un análisis profundo y meditado, con los datos sobre la mesa y haciendo uso de la evidencia dejada por el profesor mismo. Como es habitual, sus publicaciones no defraudan. Probablemente esta sea mi primera vez comentando en una.

    No soy fan de la serie (la vi para poder juzgarla por mi cuenta y establecer un criterio claro), pero es cierto que hay elementos narrativos que simplemente no es posible explicar a través de la pantalla (al menos no de la misma forma que en los libros, además de las limitaciones por licencias y propiedades intelectuales). Me gustaría añadir algo que, si mal no recuerdo, leí en las Cartas (no recuerdo si fue en la 210 o en otra): Tolkien prefería que algo respecto a un personaje fuera omitido en lugar de caer en una perversión y deformación de este. En el caso de Gandalf (Forastero) y Tom, quizá él mismo habría preferido omitir una trama de dichas características con tal de no caer en una banalización de ambos personajes, en una deformación y en un ejemplo del espectáculo por el mero espectáculo. En su obra hasta sus personajes más secundarios tienen peso de un modo u otro, hay una moral y un significado que trascienden. En ese sentido, me cuadra la crítica de Christopher de la trilogía de Jackson. La guerra y las batallas, así como varias escenas de combates, son espectaculares, pero también pecan de mostrar una banalización de ese mismo derramamiento de sangre. Esto lo digo siendo yo un fan acérrimo de la trilogía de Jackson.

    Me gustaría hacer también otra apreciación al respecto de este análisis tan bien planteado (poco más puedo añadir a un texto bien documentado y con una aplicación coherente y firme de las propias ideas del profesor Tolkien). La serie aborda un concepto que llegaría a desarrollarse realmente más tarde (cronológicamente) en el mundo élfico: la decadencia y el cambio y degradación de todas las cosas que existen en la Tierra Media. Lo perecedero, lo que se somete al inexorable paso del tiempo. No me parece de recibo el uso que se le da al mithril como medio para ralentizar o detener ese agónico proceso para aquellos que aman tanto y con tanta profundidad la belleza del mundo. Dicho de otra forma: encuentro que la «magia» de los Anillos se reduce a un simple material de características milagrosas, un (como se denomina en ficción) unobtainium extraño que degrada el significado y verdadero poder de los Anillos (en este caso élficos) y el lento e inevitable proceso de cambio y decadencia del mundo que la raza élfica sencillamente no puede soportar, a un nivel espiritual y profundo, capaz de hacerles pasar de vivir en frondosos valles y estancias relucientes a cañadas y cuevas (citando a la propia Galadriel).

    Creo finalmente que hay multitud de criterios para analizar esta serie y su apego o desapego a la obra del profesor. De lo que no me cabe duda es de que cualquier tipo de contenido que salga (aunque se derive de esa comercialización excesiva de la que el profesor no era precisamente entusiasta) y se derive de un modo u otro de la obra de Tolkien será una oportunidad más para reunir a quienes con tanta admiración hemos disfrutado del Legendarium.

    Gracias por sus artículos y análisis y por leerme.

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